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Tuesday, 05 de December de 2006


Me mudo de nuevo


En vista de lo mal que funciona bitacoras.com, me mudo de nuevo y espero que ésta sea la definitiva. A partir de ahora, podéis leerme en_

http://chemienlondres.wordpress.com


Chemi perpetró esta historia el 05 de December más o menos a las 02:24
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Friday, 24 de November de 2006


Where is my mind?


PABLO Y VERO

La semana pasado vino a visitarme Pablo, mi amigo de París. Fue una semana dura para ambos: él hizo mucho turismo, lo cual es muy cansado; yo también hice, de nuevo, turismo y además cuando no, trabajé, lo cual también es muy cansado; y por si fuera poco ambos tuvimos que soportarnos mutuamente otra vez.

Aunque él sabía que habría días en los que tendría que estar solo porque yo trabajaría, el primer día que eso ocurrió estuvo muy solo y se cansó y se aburrió un poco de ello. Así que, hablando un día con su novia por teléfono, se les ocurrió que también viniera ella el fin de semana, ya que yo iba a trabajar viernes y sábado. Y a mí me pareció bien, así que el jueves por la noche Vero estaba aquí.

Y la verdad es que la semana entera muy bien, cansada, pero bien, no veía a Pablo desde París (en los últimos 15 meses nos hemos visto en París y Londres pero no en España) y me gustó pasar de nuevo unos días con él. Y me gustó también conocer a Verónica.

Y además el viernes, aunque en principio no teníamos ningún plan concreto, la cosa se fue liando y al final, buf. Primero cena en un japonés de Chinatown, al lado del Soho, en la que ya la liamos un poco pidiendo aquel segundo "family set" (la camarera: "¿Pero en serio?, ¿aún tenéis más hambre?", ja, no sabía con quién estaba hablando) y en donde no sólo no dejamos propina sino que además robamos el plato de las propinas. Luego decidimos ir a la zona de Old Street a ver si nos apetecía quedarnos de fiesta o qué. Y compramos cervezas de alta gradación (casi 10 grados, puag) para beber mientras callejeábamos. Y la cosa se fue liando se fue liando, conocimos a dos extraños italianos que eran relaciones públicas de un sitio por allí y pim pam pim pam al final nos pillamos un ciego enorme los tres, luego fuimos a una especie de after, nos metimos en el metro de regreso ya bien entrada la mañana, nos acostamos a las 9 y media pasadas aún super ciegos, y vuestro amigo Chemi se levantó apenas hora y pico después para ir a trabajar un sábado en el Zara de Oxford Circus.

Dios.

Pocas veces en mi vida lo he pasado peor que mis primeras horas despierto aquel sábado. No hagáis lo que yo, chicas y chicos que leéis estas palabras; no, no lo hagáis. Hasta que no tuve un break a media tarde y pude escaparme al Ponti's y tomarme un English breakfast (huevos revueltos, bacon, salchica, judías rojas y pan tostado con mantequilla, mmmm), no empecé a resucitar. Y aun así, estaba agotado, cans-adísimo, buf, fatal. Nunca trabajéis de resaca un sábado en Zara Oxford Circus.

Y el domingo de madrugada Pablo y Vero se fueron, tras lo que yo me pasé casi todo el día durmiendo y todo volvió a la aburrida normalidad.


GROEISIA

Ayer estaba trabajando, como siempre, y una chica me dijo que un suéter que había encontrado le parecía muy corto para su hermano que medía dos metros, a lo que yo contesté que si medía dos metros, ese suéter, sólo de talla L, no era demasiado corto, a lo que ella replicó que sí, que era demasiado corto. Bueno, ella misma; fui a buscarle una talla M al almacén, pero no teníamos ninguna, así que le dije que lo comprara, que si luego resultaba demasiado corto, tenía un mes para cambiarlo o para devolverlo, siempre con el ticket, en este Zara o en cualquier otro de todo UK y bla bla bla. Y ella me dijo, No, es que somos de "Groeisia"; o algo así. Y claro, yo entendí "Grecia", evidentemente. Y en ese momento volvió a las cajas Joannis, uno de mis compañeros, que medirá unos dos metros y que además es griego. Así que yo les dije a las chicas, Perfecto, porque mi compañero aquél también es griego y además será de alto como tu hermano, ¿no?; y fui hacia allí y ellas me siguieron estúpidamente sin decir nada. Y llegué a las cajas y le dije a Joannis, Ey, Joannis, estas chicas son griegas y tienen un hermano muy alto y no saben si el suéter éste le iría bien o qué. Y él les dijo no sé qué en griego y las chavalas no decían nada, y él me miró, las miró a ellas y de nuevo les dijo algo en griego, y las chavalas no decían nada. Joannis me miró, ¿Seguro que son griegas?; y yo, Bueno, me han dicho que eran de Grecia. Y todo esto en inglés, claro. Y entonces las chavalas saltaron, ¡No, de Grecia no, de Croacia! (pronunciado algo así como "Croeisia". Y yo, ¡Aaahh!, ¡yo había entendido de Grecia!; y la chavala, bastante indignada y como mirándome con cierta repulsión, Ya, si pasa siempre, seguro que ni siquiera sabes ni dónde está mi país. Y yo la miré así como con cara de "¡¿Qué?!" y le dije, Bueno, sé que forma parte de la antigua Yugoslavia, sé que está en los Balcanes, sé que la capital es Zagreb. Y la chavala me miró atónita, los ojos fuera de sus órbitas, y dijo, ¡Ooohh!, ¡¡sí que lo sabes!!, y yo la miré como con un poco de asco y pensé en decirle varias cosas más, o de hablarle en francés o de, no sé, de vacilarle yo a ella, pero total, para qué, sólo le sonreí como diciendo, Chúpate ésa, estúpida, que porque trabaje en Zara no quiere decir que sólo sea un chico guapo (¡ja!, esto no lo pensé, en realidad se me acaba de ocurrir, pero me ha apetecido ponerlo, ja ja ja). Y ya está, pero ésa fue la anécdota de ayer.


BBC FOREVER

No, no es que haya encontrado trabajo en la BBC (qué más quisieran ellos, je), sino que justo antes de que viniera Pablo se me acabó de descargar un curso de inglés de la BBC, un curso muy simpático y majo y completo, con un montón de listenings. Y me voy a poner con él a saco (eso llevo diciendo cuatro días y aún no he hecho nothing), porque aunque me he soltado bastante con el inglés, sobre todo a la hora de entenderlo cuando me hablan, el año pasado por ejemplo, en proporción (y tal vez también en términos absolutos, qué diablos) había aprendido mucho más francés. Ay. Y también el año pasado a estas alturas conocía mucho mejor París y había vivido más París que ahora Londres (también es cierto que París es más, no sé, abarcable). Ay... Paris me manque. Pero además necesito encontrar otro trabajo que no me esclavice tanto, que no me deje tan cansado, que me dé algo más de dinero que no sólo el justo para sobrevivir y tomarme sólo un café de vez en cuando por ahí.

Se me está yendo la cabeza. ¿A dónde?, no lo sé, pero por ejemplo hoy he estado un rato buscando trabajos en los que pidieran hablar español. ¿Y qué tiene eso de raro?, que los he estado buscando en... Nueva York :-S


Chemi perpetró esta historia el 24 de November más o menos a las 01:17
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Saturday, 11 de November de 2006


...what I was thinking about?


Sábado por la mañana. Increíblemente no trabajo. Estoy sentado en el sofá del salón, tomando galletas y zumo tropical y leyendo la prensa española por Internet. Me topo con un artículo llamado 'Sonambulismo londinense'. Es un breve reportaje sobre un personaje de una novela que era escribiente en la City pero que por las noches se dedicaba a vagar por Shepherd's Bush y Acton, lo que le permitía despojarse de su anodino yo diurno y sentirse único, libre, lo que le hacía sentirse, tal vez, persona y no personaje (ya ves la gilipollez, ay). Leo: "siempre y cuando se respete la salida y la llegada a la plaza de Shepherd's Bush, cerca de donde vivía nuestro personaje". Entiendo que "la plaza de Shepherd's Bush" es el Shepherd's Bush Green, cerca de donde también vive ese otro personaje que soy yo. Y entonces todo brilla de un modo, también, único, y sonrío. Pero en realidad sólo es sábado por la mañana y yo increíblemente no trabajo, así que estoy en el sofá desayunando galletas y zumo tropical y leyendo la prensa por Internet.

Hay quien no cree en las palabras pero las palabras, amigos míos, son el motor del universo. No hay más que verterlas en él, en el mundo, para que el mundo despierte, se agite y responda con las suyas propias, con sus propias palabras.

Lo que quiero decir con toda esta cháchara pseudometafísica es que precisamente el día que escribí el post anterior, quejándome del poco trato que tenía con mis compañeras de piso, por la noche estuve bastante rato hablando con la francesa, con Jeanne. Y muy bien, la chica es muy maja, me cae bien, y además puedo practicar mi precario inglés con ella. Y anoche incluso estuvimos juntos viendo la tele, viendo un "reality" de la televisión estadounidense en el que los del programa persiguen y graban a alguien de quien su pareja sospecha que le está engañando. Pero ahí en plan Misión Imposible, con el presentador hablando constantemente por un pinganillo y con pose de espía estreñido e incluso persiguiendo en helicóptero al engañador. Y todo para que todos podamos verlo de puta madre en el salón, cómo se encuentran el engañado, el engañador y "el otro". Y no, pero fue bastante divertido y nos estuvimos riendo bastante.

Y Jeanne me había estado contando que estaba de tonteo con un chico de su trabajo, un portorriqueño que baila breakdance (¡como Honesto!), y que había quedado con él en que anoche viniera a nuestro piso. Y efectivamente así ocurrió y el chaval vino, ahí con sus trencitas, y nada, me pareció bastante majo, y ellos se fueron a la cocina y yo me quedé solo en el salón y aproveché para cambiar de canal y ver en otro canal Braveheart en versión original (con subtítulos en inglés, es lo que tiene la televisión digital). Freedom for Scotland!! Y ya cerca del final, cuando están torturando a William Wallace (ups, si alguien no la ha visto le acabo de joder el final, je), llegaron Kate y su novio, un chaval inglés. Se asomaron al salón y yo dije alegremente "Hi!", pero nada, no obtuve respuesta. Y eso, que al rato ahí estaba yo, sufriendo el yugo inglés con Wallace y con todo el pueblo escocés cuando el chaval éste, el novio de Kate, sin responder a un segundo "Hi!" por mi parte, sin saludar ni decir absolutamente nada, con una lata de cerveza en la mano, sin camiseta y oliendo mal (emitiendo una entrañable combinación de olor a sudor y a mierda), se sienta en un sillón al lado del sofá donde yo estaba tirado, y empieza a farfullar lo que los personajes iban diciendo. Yo le miré con repugnancia, sus ojos pequeños y estúpidos clavados en la pantalla, bebiendo cerveza sin parar, resoplé y traté de concentrarme en el final de la película. Pero afortunadamente Kate le llamó, tiran más dos tetas que Freedom for Scotland, y el chaval, seguido de su hálito apestoso, enseguida me dejó solo.

Cuando acabó la película me lavé los dientes y todo eso, estuve un poco hablando con Jeanne y su chico (ya no recuerdo cómo se llamaba), les di las buenas noches y me acosté. Y, oh, mi habitación está justo encima de la de Kate, y al poco de acostarme, ya con la luz apagada, empecé a oír esos inconfundibles y mecánicos chirridos de una cama sobre la que un par de personas se afanan con el sexo. Y yo pensé, oh Dios no, ¿por qué no podría ahora aparecer William Wallace con su espada para abrirle la cabeza a este asqueroso inglés? Pero afortunadamente el espectáculo duró muy poco (afortunadamente para mí, no creo que Kate piense lo mismo, je) y tras unos breves y fatigados jadeos la cosa acabó enseguida y yo pude dormirme sin muchos problemas.

Resumiendo, Kate, aunque esté buenecilla, es una niñata estúpida, sin gusto y -probablemente- insatisfecha sexualmente; su novio es el típico cerdo inglés maleducado, estúpido y pseudo-impotente; Jeanne es muy maja; y su chico, que también ha pasado la noche aquí, de hecho aún no han salido de su habitación (en este piso el único tonto soy yo), también parecía bastante majete.

Y por ahora así están las cosas en el 386 de Uxbridge Road. Seguiremos informando. O no.


Chemi perpetró esta historia el 11 de November más o menos a las 13:40
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Wednesday, 08 de November de 2006


I was wondering...


A NEW HOME

El último post se quedó a medias (se me acababa la hora de Internet en la Victoria Library), pero el caso es que llevo ya una semana y un día en mi nuevo "hogar". El piso está en Shepherd's Bush (que significa "arbusto del pastor"), en zona 2, al oeste de Kensington y al sur de Notting Hill, y pertenece al distrito del London Borough of Hammersmith and Fulham. Lo comparto con una chica francesa, Jeanne, que tiene 25 años y trabaja en una oficina o algo así, y Kate, que tiene 20 (creo), es australiana y trabaja de lunes a miércoles no sé dónde y de viernes a domingo en un pub cerca del piso. Jeanne lleva aquí dos años y habla inglés bastante bien, aunque no tanto como una persona inglesa de verdad, ya que yo aún la entiendo más o menos bien. En cambio Kate habla inglés con acento australiano, una combinación más incomprensible que el checo. Ambas son muy majas y todo eso, pero son también bastante petardas: su rutina es llegar tarde al piso (aunque no tanto como yo los días que trabajo), hacerse algo de cena rápidamente en la cocina, decir "good night" y encerrarse cada una en su habitación para cenar y dormir. Apasionante. Si al menos coincidimos en la cocina, yo intento iniciar algún tipo de conversación, pero con Kate es lingüísticamente casi imposible y con Jeanne es muy difícil porque siempre llega enganchada a su teléfono móvil de tercera generación en el que tiene instalado el Windows Messenger Mobile, con el chatea sin pausa mientras se calienta en el microondas algún tipo de sopa o potaje precocinado. En fin. Yo ceno en el salón, viendo la tele o alguna película o serie en el ordenador (siempre en inglés con subtítulos, a ver si sirve para algo), mientras Jeanne cena sola en su habitación con su propio televisor (mucho más nuevo y grande que el chungo que hay en el salón) y Kate está sola y sin televisor en su cuarto. Así que vamos, ¡cada día es una fiesta aquí! Que no estoy mal, el poco trato que tengo con ellas es muy amigable, pero que yo estaba acostumbrado a otra cosa y prefiero otro tipo de convivencia más comunitaria, de hablar más, no sé, pero bueno (y dejando de lado que unos amigos de Kate rompieran la mesa del salón y que mis primeros días aquí no había agua fría en el aseo y la cisterna no se llenaba -teníamos que usar el water del vecino- y teníamos que ducharnos con extremo cuidado para no morir escaldados), si hay que elegir entre un piso demasiado tranquilo o uno con demasiado follón, prefiero el primero, así que bien.


OXFORD STREET

Hace unos días leí en uno de esos periódicos gratuitos que se había publicado una lista con las zonas comerciales más exclusivas del mundo, y que en las cinco primeras, había tres que estaban en Londres, siendo Bond Street la segunda del mundo y Oxford Street (donde yo trabajo) la tercera. ¡Guau!, ¡trabajo en la tercera zona comercial más exclusiva del mundo! Ya ves qué orgullo. Para empezar, es mentira, de exclusiva nada, es una calle muy muy comercial, pero nada exclusiva, ya que en ella están presentes casi todas las grandes marcas populares que se repiten en todas las grandes ciudades del mundo, como precisamente Zara. Por ejemplo Bond Street (que se cruza con Oxford Street unos 200 metros más abajo de mi Zara) sí es más exclusia, porque en ella (o alrededores, que ya están en el Mayfair (mucho más completo en inglés), el distrito tradicionalmente más caro de Londres -como se puede ver en el Monopoly original-), se encuentran algunas de las tiendas más pijas, caras y precisamente exclusivas del mundo, como un elegante concesionario de Rolls-Royce. Pero bueno, el hecho es que si queréis, podéis fliparos de tener a un amigo trabajando en la tercera zona comercial más exclusiva del mundo. Aunque en realidad sólo podríais fliparos de tener a un colega siendo explotado en la peor calle de Londres para trabajar en una tienda, por la empresa que ha dado a su dueño la mayor fortuna española y una de las mayores del mundo (la 23ª), y percibiendo a cambio un miserable salario de subsistencia. (Nota por si alguno de mis jefes lee casualmente este blog: no, pero que en realidad estoy contento con el trabajo :-D).

Por otro lado, lo que sí es un hecho oficial y reconocido es que Oxford Street es la mayor calle comercial del mundo, como podéis leer en inglés y en francés. Que no, y también en castellano.


PRIMARK EXPERIENCE

Londres es una ciudad muy cara, incluso más que París. Pero en medio de este infierno de precios se encuentra un oasis de gangas: Primark, artículos de ínfima calidad a buenos precios (no hay más que ver su página web). Los que vinisteis a París y conocisteis Tati podéis haceros una idea muy aproximada, aunque Primark sólo se dedica a la "moda" (por llamar de alguna forma lo que venden ahí). Así que anteayer, ni corto ni perezoso (aunque lo cierto es que normalmente sí soy ambas cosas), me fui al Primark de Hammersmith, que se encuentra a tiro de piedra de mi piso (en realidad habría que tirar la piedra muy muy fuerte, pero que está bastante cerca, en cualquier caso, sólo dos paradas de metro) y que además es uno de los más grandes de Londres. Y, oh amigos, vaya precios. Por fin pude comprar dos pijamas largos (me vine sin pijama y estaba durmiendo con pantalón de deporte y camiseta de manga corta) (15 libras), un cinturón (1 libra), unas zapatillas de estar por casa (2 libras), 7 calzoncillos y 6 pares de calcetines (7 libras y pico), una bufanda (1 libra), unos guantes (8 libras, porque son de piel) -inteligentemente me vine sin bufanda ni guantes, es lo que tiene hacer la maleta sin haber dormido y de resaca- y, no pude resistir la tentación, un suéter que combina de un modo extrañamente atractivo lo kitck, lo cool y lo smart (6 libras). Por lo que, igual que en París fui un chico Tati, un "Tati mec", aquí ya soy un chico Primark, un "Primark guy".


Y como supongo que ya estaréis hartos y hartas de leer y como además yo ya tengo hambre, ya basta por hoy, y, quién sabe, quizá esta tarde (o más o menos pronto en todo caso) sigan apareciendo en vuestro blog favorito las desventuras de Chemi en Londres.


Chemi perpetró esta historia el 08 de November más o menos a las 14:56
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Thursday, 26 de October de 2006


New home


Yes, dentro de poco me mudo a la que será mi nueva casa en Londres. Increíble, si en París tardé un mes y tuve que ver miles de pisos y recibir miles de ‘noes' antes de encontrar un piso que sólo era temporal y en el que tuve que convivir con dos personas realmente desagradables y odiosas, aquí he tardado cuatro días y sólo he tenido que ver uno. El martes pasado me conecté a Internet un rato desde el número 65 de mi calle (de donde me acabó echando una mujer que vive allí y que amenazó con llamar a la policía si no me iba), a GumTree.com, página de referencia para encontrar piso, trabajo, mascota, novia, cafetera o cualquier otra cosa en Londres y en el Reino Unido en general, y escribí un montón de emails a todos los pisos que iba encontrando interesantes con la idea de concertar citas para el jueves o viernes, días en los que estaría off (en los que libraría en el trabajo). E ‘interesantes' quería decir: en zona 2 (la zona 1 es imposiblemente cara y la 3 ya está muy lejos del centro), bien conectados con Oxford Circus (mi agradable lugar de trabajo), habitación individual (¡no más ronquidos ni más tapones para los oídos! (¡toma rima!)), gente anglófona viviendo en la casa (la mejor manera de practicar la lengua, nunca mejor dicho, es echarse una novia que hable inglés, o cuanto menos una compañera de piso), evidentemente que no fuera "muy caro" (situé mi umbral en 90 libras/semana, lo que es algo más de 135 euros a la semana, lo que es más de lo que pagaba en mi piso de Valencia de alquiler por todo un mes), y muy importante, que fuera más o menos para a partir del 28 ó 29 de octubre, fecha en la que cobraré mi primer (segundo) sueldo en Zara (que tendría que dedicar casi íntegro al pago del depósito y primeras semanas de alquiler del piso, por lo que seguiré viviendo otro mes bajo mínimos), además de que en el hostel tengo que decir con una semana de antelación que me voy o si no se quedan con mi fianza (100 jugosas libras que me tienen que devolver y que me darán la vida, literalmente hablando). Muy bien. El que más llamó mi atención fue uno situado en Shepherd's Bush, en zona 2 pero bastante cerca del centro, pegado a Kensington por el este y a Notting Hill por el norte, en el que había una habitación individual libre por 83 libras/semana, cocina, salón, todos los electrodomésticos habituales (lo que os sonará a gilipollez pero que para mí hoy por hoy es todo un lujo después del año en París y del mes y medio en el hostel) e incluso Internet wifi. Y la habitación estaba libre a partir del 30 de octubre. Y sería para compartirlo con una chica francesa y otra australiana, que además ponían en el anuncio que preferían a un chico (qué perrillas), que fuera no fumador y que tuviera veintitantos años. Es decir, me buscaban a mí. Y así se lo dije en el email, vendiéndome como un chaval de puta madre, no fumador, limpio, deportista y bla bla bla y todo ese tipo de cosas que quieren las chicas en sus compañeros de piso (o que yo creía que querían las chicas en sus compañeros de piso). Y ya con el texto de ese email como base y variándolo al gusto de cada uno de los que buscaban compañero de piso, escribí a unos cuantos más que también me parecieron interesantes, aunque ninguno me venía tan bien como aquel primero (o estaban muy lejos, o mal conectados, o la habitación era para ya, o eran muy caros, o...).

Así que allí estaba yo, en busca de mi destino en Londres, cuando en la acera de enfrente aparcó un Porsche (en mi calle hay habitualmente aparcados varios Porsches, Ferraris y demás, para qué veáis con qué gente me relaciono, ja, y eso que no vivo en Chelsea, Battersea o Kensington, que ya sí que son la hostia) y bajó de él una mujer rubia y furibunda que se dirigió veloz hacia mí gritándome todo tipo de incomprensibles sandeces en inglés. Yo la miré con cara de sorpresa y le dije con voz de sorpresa, Sorry??, por lo que ella debió adivinar, supongo que sin sorpresa, mi origen extranjero y empezó a hablar más lentamente. Y me dijo que ya se lo había dicho a otras personas muchas veces, que ahí vivía gente, que era una propiedad privada, y que no quería volver a ver a nadie ahí sentado o que llamaría a la policía; aunque de lo de conectarnos a Internet por la cara no dijo (o yo no entendí) ni una palabra. Bueno. Claro que es una propiedad privada, pero ahí estamos sentados prácticamente en la calle, a escasos centímetros de la acera, en un pequeño portal en el que tras tres escalones hay una pared con una ventana, ya que el 65 y el 66 son la misma vivienda y se entra por el 66 (por ejemplo, no es ni siquiera como cuando nos sentamos en el portal de Nacho en Ibi). Pero en fin. Y yo le dije, Ok, ok, ya me voy; y seguí tranquilamente escribiendo el último email; pero ella realmente exaltada me dijo, ¡Te vas ya, ahora mismo!, ¡o llamo a la policía!. Y yo pensando, joder, le dije, Vale, vale; y me levanté, por lo que ella, mirándome realmente muy mal, se fue y entró por el 66 al edificio, tras lo cual yo me volví a sentar. Acabé ese email, apagué el ordenador, me levanté y cuando salí a la acera la rubia salía también en ese momento del 66 mirando hacia donde yo estaba, y al verme le cambió la cara y de nuevo me miró muy mal, seguro que deseándome una muerte larga y dolorosa, pero como yo ya estaba en la acera y no en su propiedad privada, pues no dijo nada y simplemente se fue hacia el otro lado lanzándome todo tipo de maldiciones anglas y sajonas.

Y al día siguiente, el miércoles por la mañana, antes de ir a trabajar, me volví a conectar a Internet, esta vez desde la Victoria Library, y vi que sólo me habían contestado de cuatro pisos. Uno bastante interesante y en el que la chica me decía que acababa de volver de España de vacaciones, y que le había encantando y que le encantabas los españoles y que le escribiera para quedar para ver e piso jueves o viernes. Y yo pensando, Pues ya está, me visto de torero y me llevo unos pinchos de tortilla de patatas, y seguro que la habitación es mía. En la respuesta de otro piso, que igualmente estaba bastante bien, me decían que tenían que alquilar la habitación antes de lo que a mí me venía bien, pero que en todo caso yo podía empezar a pagarla antes e ir allí a vivir el 28 de octubre o cuando fuera; y yo, Claro, y si queréis también os invito a cerveza en el pub todas las noches durante el primer mes, como si el del Porsche fuera yo y no la loca ésa obsesionada con la policía. De otro piso simplemente me habían contestado que si estaba interesado llamara al teléfono de Craig o de David (o no sé, en realidad ya no me acuerdo y me acabo de inventar los nombres). Y oh milagro, también me habían contestado del piso aquél de la francesa y la australiana dándome la dirección y que si estaba interesado fuera ese mismo jueves. Así que les contesté a éstas diciéndoles que allí estaría el jueves, y escribí a la otra chica, la que estaba flipada con España, diciéndole que a mí me iba bien ir a ver su piso el viernes. Tras lo cual me fui a Zara planeando ya mis estrategias para ambos pisos, recordando para ello mi extensa y desagradable experiencia en la búsqueda de pisos en París.

Y el jueves por la tarde-noche, después de ver en Internet que la chica flipada con España me había dado la dirección y me había confirmado que fuera el viernes a ver el piso, me fui para Shepherd's Bush a ver el primero de mis futuros posibles hogares en Londres. Salgo del metro y la zona, bueno, bastante normal, ni super guay que te cagas ni chunga tipo Bronx o Nazaret. Anduve un ratillo por la avenida aquélla, y finalmente encontré el número (que ya he olvidado, viva el alzheimer), una puerta verde medio escondida entre dos bares o tiendas. Llamo y me abre una de las chicas, que igual podía ser la francesa que la australiana, y muy alegre y sin dejar de sonreír (no dejó de sonreír durante todo el rato que estuve allí, increíble la resistencia muscular de sus músculos faciales) me lleva al salón, en el piso de arriba (en el piso de abajo no había nada, sólo las escaleras hacia arriba), donde estaban la otra chica, que resultó ser la francesa (por lo que la primera, como ya habréis adivinado, era la australiana), y un chico grandote y con pinta de bonachón que creo que también era australiano (al menos no dejó de beber Foster's durante todo el tiempo que yo estuve en la casa), y que es el que se va y por eso su habitación se queda libre. Y el chaval, que ya no recuerdo cómo se llama, me enseñó la casa: un aseo normal con bañera, una cocina bastante grande con todo (microondas, horno, nevera, lavadora... qué guay, me emocioné y todo al verla), el salón con varios sillones y sofás y un par de televisores (?), y en la planta de más arriba las habitaciones, incluyendo la que se va a quedar libre, que no es muy grande y que está casi totalmente ocupada por una enorme cama que no es que sea de matrimonio, es que es de trío, y tres mesitas. Y el armario, también bastante grande, está al lado de la habitación pero en el pasillo. Bueno. Tras realizar ese tour, subieron también las dos chicas y allí estuvimos todos un buen rato, en el pasillo, ellos, sobre todo la francesa, interrogándome y yo siendo interrogado. Y ése era el momento clave de la visita, donde me jugaba mis posibilidades de acabar viviendo en ese piso, por lo que mis sentidos se agudizaron y mis escasas neuronas se mantuvieron tensas y a la expectativa, tratando de aprovechar mi larga experiencia en ese tipo de situaciones en París. Primera pregunta, Where are you from? Bueno, ésa era fácil, Español. ¡Oh!, dijo la francesa, perfecto porque yo estoy aprendiendo español y así podrías ayudarme; y yo, siendo consciente de haber ganado ya unos cuantos puntos y con la mejor de mis sonrisas, Claro, claro. Y ella de nuevo, Además, muy bien, porque los españoles son más simpáticos que los franceses y que los ingleses. Y pensaréis, Dios, qué fácil, a la chavala ésa le molaban un montón los españoles y así ya tenías medio camino hecho. Y sí, esa buena prensa que tenemos los jóvenes españoles entre los jóvenes del resto de Europa me daba más puntos, pero el comentario de la chica no estaba exento de peligros, porque si yo me regodeaba en mi "superioridad" frente a franceses e ingleses, podría herir sus sentimientos, ya que ella era francesa y seguro que por vivir aquí tiene muchos amigos ingleses, y es que una cosa es que ella diga eso así en plan comentario inocente y otra el que lo dijera yo. Así que en un ágil giro dije, Bueno, yo estuve el año pasado viviendo en París y los franceses que conocí también eran muy majos. ¡Ajá!, así esquivaba el peligro de tener que estar de acuerdo o no con ella al tiempo que contaba que había vivido en París y que hablaba bien de los franceses. Y ella positivamente sorprendida, ¡Oh!, ¿has vivido en París?, ¿y hablas francés?; y yo, más puntos para mi bolsillo; Sí, estuve allí el año pasado con una beca Erasmus. Otro gran movimiento: así pasábamos a hablar de mis estudios. Y precisamente ella preguntó, ¿Y qué has estudiado?

[continuará...]


Chemi perpetró esta historia el 26 de October más o menos a las 11:42
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